miércoles, enero 13, 2010

Mistaken Attitude

Con las mejores intenciones y todo el amor del mundo, las cosas pueden salir fatal con algunas personas. Durante mucho tiempo me he preguntado cómo era esto posible, ya que yo intentaba con todo mi corazón hacer felices a las personas que me rodeaban, sin conseguirlo nunca y con un alto coste para mi estabilidad emocional. La frustración que nace del amor es la más amarga...

Y ahora, con 27 años, me doy cuenta de que todo el tiempo he estado equivocada. He tratado de ayudar, al mismo tiempo y sin quererlo intentando imponer a los demás mis valores morales. Después de tanto tiempo haciéndolo mal, estaba cada vez más decepcionada con mi visión del mundo, así que empecé a ver por primera vez las cosas de otra manera, con más claridad. Todos somos iguales, buenos y malos, equivocados y en lo cierto; nadie puede juzgar el comportamiento de otro, porque nadie posee una posición de superioridad sobre otro, ni sobre nada en este planeta. Todo tiene el mismo valor, el valor innato que le confiere su mera existencia, y por ese simple hecho merece el respeto y el amor del resto del universo, porque cada cosa y cada persona tiene la libertad de ser como es, y como quiera ser. En el camino encontramos personas que están atrapadas en círculos, que están deprimidas, que están necesitadas de amor... pero no podemos empujarlas a salir de ahí, sólo podemos estar cerca, para responder cuando nos necesiten. Cuando estén preparados para recibir nuestro amor y nuestro apoyo. Sólo uno mismo puede realmente ayudarse y labrarse su propio destino, y yo, ayudando a los demás con una actitud equivocada de "pastora", me he olvidado de ayudarme a mí misma. Si bien es verdad que nunca me ha faltado la autoestima y la confianza en mí misma, siempre he antepuesto las necesidades de los demás a las mías, por amor, con la voluntad de mejorar sus vidas, pero dejando de lado mis necesidades. Y lo peor es que, haciendo esto, me ponía tanto en la piel de esa persona que terminaba atrapada en sus laberintos mentales.

Ahora, me he centrado en encontrar la salida de mi propio laberinto, porque cuando estaba dentro no podía ver el mundo tal y como es, sino sólo a través de las paredes prismáticas de ese calabozo de la mente. Mi corazón es libre ahora, y puedo apreciar la belleza que existe en todas las cosas y en todas las personas, hagan las cosas "bien" o "mal", porque tales conceptos carecen de significado real. La vida es un precioso camino en el que aprendemos con cada paso a conocernos y desarrollarnos, y cuando nuestros caminos se cruzan en el espacio-tiempo, no podemos hacer otra cosa sino saludarnos mutuamente y reconocer que pese a las diferencias, todos estamos andando esta senda de autorrealización, a nuestra manera, poniendo en ello lo mejor de nosotros mismos, sean cuales sean los resultados.

Ahora comprendo que la única luz que puede guiarnos en la dirección correcta es nuestra felicidad, simplemente buscando aquéllo que nos hace realmente felices, y dejando a un lado todas esas cosas que nos hacen sentirnos mal. De la teoría a la práctica hay un gran paso, y comprender lo simple que realmente esto es puede tomarnos toda una vida. A mí me ha costado 27 años, y no me avergüenzo de decirlo, porque como dice el refranero popular: "Más vale tarde que nunca" y "Nunca es tarde si la dicha es buena", y realmente lo es, es maravillosa. Simplemente, haced lo que os apetezca hacer sin preocuparos de los pero y los después, porque sólo siendo feliz puede transmitirse felicidad a los demás, y los únicos límites que tenemos somos los que nosotros mismos nos imponemos. Vuela alto!

Gracias a todos por enseñarme, a través de vuestros pasos, a andar este camino. Sabéis que os quiero, de cualquier forma y siempre.

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